miércoles, 29 de agosto de 2012

E1

Erasmus. Première partie.

Vuelo FR6325, puerta de embarque 26, las 13.05h del 27 de agosto de 2012. El único vuelo de Ryanair de toda mi magnánima vida en el que pude dormir a pesar de las medidas del asiento, en el que ningún bebé lloró -Creedlo. Ninguno-, apenas dieron por saco con la publicidad -solo los míticos cigarrillos sin humo y la lotería sin premio-, hice fotos con el móvil y no me encarcelaron, no me tuve que levantar a mear pasando mi ano por las caras de francesas haciendo como que no miran pero en verdad si, les gusta, lo saben, están mal, no están bien, están mal. Aterrizo en Barcelona, comida en shaoarma con pan de antesdeay... del lustro pasado, parecía chicle; paseo por parc Güell, maravilloso, cena de eza moerna en Moritz y vino en casa (fantástica parapaparaparapa) para cerrar la velada.

Me levanto el día 28 de agosto a las 8.30 am para salir a la estación Nord en Barcelona, coger un autobús de cinco horas y media a Montpellier y empezar mi anné universitaire à l'étranger. El día anterior hablé con Pao. Pao está aburrida de Barna, es la impresión que me llevé. Y como siempre, me encanta, quiero decirle que es una amiga muy especial y que la quiero aunque nos veamos poco, y quiero contarle miles de cosas, pero mis piedras no llegan a su tejado, sólo digo lo que se espera que diga. -Siempre he sido muy de querer establecer en una relación a qué nivel estamos. Es un poco the scientist, pero tampoco es que sea inmensurable-. Estoy aún dentro de mi cómoda pero asfixiante cáscara de huevo. Resulta difícil seguir al corazón cuando se le ha mandado callar tantas veces. Salimos, hablamos, nos reimos, nos abrazamos. Adiós. Quiero que me lo cuente todo de golpe, y hacer yo lo propio, pero quien mucho abarca...

Montpellier significa monte pelao. Es una ciudad muy universitaria, aunque no es que sus universidades tengan mucho prestigio, pero es una buena ciudad para salir de fiesta, y ¿en qué consiste sino la vida universitaria? Y ni frío ni hostias, que hasta que no vea nevar aquí no me lo creo. ¿Pasas frío en Montpellier? Mira te dejo mi maleta -un baúl habría sido más ergonómico de llevar- y busca una residencia cuyo nombre -Domitienne- se repite cada dos calles, pues aparte del susodicho edificio existe una plaza, una avenida, una carretera y otra residencia, para colmo. Total que sudé el kilo y medio que engordé en verano, en aproximadamente dos horas.

Nada más llegar el bus me dejó en la parada de tranvía que mejor venía a mi recorrido hasta la residencia, como si lo supiera, cuando supuestamente me bajaría en la estación de autobuses... En el primer transbordo de tranvía vi a una mulata guapísima, con rizos y gafas de sol, un poco choni, fumándose un porro a la calina de las dos de la tarde. Este será un gran año -pensé-, voy a independizarme: vivir, leer, salir, beber / respirar, abrazar, conocer, palpitar / reir, llorar, amanecer, acostar / francés, inglés, de derecho, del revés / embrollo simbólico, decir una palabra en tres idiomas a la vez, mind blow.

Total que llego a la Cité Universitaire Voie Domitienne, que está pues bastante bien, en fin lo típico de una residencia. Solo que no hay microondas. Ni horno. Ni outiles de cuisine -platos, cubiertos, vasos, cacerolas, cazos, sartenes-, ni outiles d'hygiene -papel higiénico, escoba, fregona, recogedor, ni una triste balleta o un taciturno estropajo-, además el internet.. [redoble] ¡no hay wifi! ¿Qué se hacía antes del wifi? Ah sí, cable. El cable debe ser de hojas de viñedo, más lento que su puta madre, claro que si lo ponen de cobre más de un español se lo queda. Hablaba por skype con mi padre y juro que de un fotograma al siguiente se le notaba el crecer de la barba.

Conocí a Juan, con quien hablé ya antes de llegar porque iba a mi residencia. Juan habla mucho. Yo no, porque sino no diría que habla mucho. Relativamente a mí, habla mucho. Es majo. Me comenta que tengo que hacer más trámites burocráticos que para introducir a Bin Laden en Massachusets, lo cual no está mal, porque si no voy a abrir un libro en todo el año, tendré que hacer alguna tarea intelectual para no perder el hábito de pensar. Que no que es broma. Ya he abierto uno y todo, lo estoy devorando, me ha salido el aviso de que quedan cinco así que lo voy a terminar ya.

Hoy he conocido a dos francesas que viven en mi pasillo, una negra y una caucásica. La blanca, intermitente, graciosa, directa, con una vagina enorme, se ha quedado rezagada diciendo indirectas como "el pitillo de la amistad", pues ha sido nuestro punto de partida para conversar. Por lo visto en Francia si una tía te pide un cigarro quiere tema. En España una tía te pide un cigarro porque sabe que se lo vas a dar y en una noche productiva llena un cartón. La negra sabía inglés así que he hablado con ella, y me quedo con la despedida. Le di dos besos, enchanté, y se quedó esperando el tercero. Y yo hala, que son tres. Oui, il sont trois, but it was ok. Podría haber dicho "It's ok"; vamos que no te acabo de echar un polvo, ni hemos echado un partido de volley, pero bueno su inglés era básico. Ese "it was ok" me hizo pensar que me estaba evaluando o que no me quería ver rayado o preocupado por un gaje del oficio del viajero, confundir su cultura con la cultura más natural. Lo del volley tiene su razón: es lo único que puedes hacer de deporte dentro de la residencia: volley sin red ni balón. Tienes el suelo pintado. Estos franceses tienen que tener una imaginación desbordante.

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