lunes, 14 de septiembre de 2015

Tenemos un trato.

Con soberbia constancia el astro rey se levanta cada mañana
Y las brillantes estrellas mutantes resbalan en el frío de la noche
Hoy ha muerto un planeta, nació muerto, y se echó a reír
Y yo, estupefacto, enamorado,
y como siempre, a destiempo
Me eché a llorar

Indiferente vacío de huecos sin nombre al que llamamos hogar
Piérdete, universo, ya no quiero verte más
A menos que seas sólo uno
A menos que el cielo sea siempre el mismo atardecer sin pausa
A menos que cada átomo se mueva a mi antojo
A menos que un valle de lágrimas se llene de gozo
Y la muerte sea una broma pesada que asoma despistada

Prefiero mil y mil veces una eterna sonrisa quebrada
Un corazón abierto de superficie perlada
Unas tiritas fuertes que sujetaron la conciencia
Y escaparon de la muerte
Por huir de la nada

Prefiero mil y mil veces la eterna canción
Que surge desde los diez en tu corazón
Que no paraste nunca de perfeccionar
Y te dará el salto acrobático triunfal

Prefiero ver que ríes y sonríes sin parar
Y ya no somos tú ni yo
Ni quienes tengan que ser
Ya prefiero que seas tú, la que haga llover
Y en el cristal de mi casa
Que es el mundo
Te vea caer

Que controles el universo
Tengas el mundo a tus pies
Que lo hagas más bello
Y concibas el verso que me hará conmover, otra vez
Me hablas de pena y yo veo alegría
Tristeza creadora nietzscheana es tu aporía

Ana del Carmen camina altiva y poderosa
Ignora los males que hicieron tu costra
Déjales morir por dentro cuales hienas
Que gracias a ellos, te convertiste en rosa de primavera

miércoles, 3 de junio de 2015

Adiós.

La constancia siempre ha sido un problema en mi vida. En mis viajes siempre empiezo colecciones, pero cuando llego a otro sitio, me llama la atención una piedra (Niza) o la jarra de un bar (Montpellier), y al final, lo que tengo es un conglomerado de cosas sin patrón alguno, algo que las instituciones podrían denominar Síndrome de Diógenes del trotamundos, pero que yo prefiero denominar colección de colecciones inacabadas.

La constancia siempre ha sido un problema en mi vida. He empezado un diario bastantes veces, pero luego se me olvida o me hago olvidar, si acaso, yo mismo, porque no he tenido ninguna experiencia tan trascendental como para ser escrita en un montón de hojas sin tradición ninguna. Con lo cual, decido dejarlo sólo para los días especiales. Pero luego, los días especiales estoy demasiado ocupado disfrutando como para reducirlo a simples y planas palabras.

La constancia siempre ha sido un problema en mi vida. He sido, o al menos, pretendido ser, escritor, diseñador gráfico, empresario, ingeniero, médico, bombero, repostero, aviador, cantante de pop, filósofo, piloto de motocicletas, mecánico de motocicletas, costalero, albañil, calafate, alfarero, actor, actor porno, cámara del porno, doble de actor porno, fotógrafo, florista, crítico de cine, bibliotecario, catador de vinos, de aceite, de vírgenes...

La constancia siempre ha sido un problema en mi vida. Ahora no, porque ella es constante. Porque es valiente, porque no tiene miedo, y eso me enseña lo que yo soy. Cuando somos continuos, cuando somos uno, sé lo que somos. Dos locos, dos hitos, dos arrecifes que se encuentran en el abismo. Dos metáforas bailando el intrépido, sensual y controvertido ritmo del jazz.


La constancia siempre ha sido un problema en mi vida. Ahora no, porque ella es constante, como no era de esperar. Sin embargo, luego, se marchará, porque se marchará, y entonces la pensaré y la pensaré, y notaré que ha dejado un hueco, un vacío, un hito, una locura. Porque tienes un corazón que no te cabe en el cerebro, y por eso te llaman loca. No vas a pasar de un lado al otro de la eterna continuidad sin detenerte a recoger la miel de las flores. No vas a pasar un sólo dia de tu vejez lamentando las cosas que no hiciste. Y eso, sí, eso, es lo que yo quiero ser.

domingo, 17 de mayo de 2015

A tí.

A ti, que te conocí primero. Que te acaricié bajo las sábanas y te di vueltas y vueltas las noches de piratas y ron dulce. A ti, que te conocí bajo un cielo negro de ojos negros, blanca piel y terremotos frecuentes. A ti, que te gasté deprisa y te olvidé bajo las sábanas. A ti, tras tantos líos de falda, te echo mucho de menos. A ti vuelvo arrodillado con el corazón en mil pedazos, cada uno de una mujer, y te pido en vano que lo recompongas con tus dulces y fríos labios, que, en su lugar, utilizas para hundirme del todo y decirme que no. Acorralado frente a mi propia luz, perdido en un universo de energías que cesan de funcionar armónicamente. Recurro a ti porque me diste luz la primera, y aunque creas que no pienso en ti no es así, y cuando te veo siempre pienso durante algún tiempo en que la cagué. La cagué bien, y ahora sufro. (E)

A ti, bella, bellísima persona, de andares torpes e inocente voz. A ti, pequeño cosmos entre el caos, te lo ruego. No me hagas sufrir más. Dámelo ya, lo quiero. Estar contigo es rodear el estallido que algún día nos unirá. Y te irás, y yo me iré, y buscaré en otro lugar, pero me romperé, porque el calor del hogar sólo tú lo das. Eres lo que me inspira verso porque das miedo y bajo tu profecía busco orden. Bajo ningún otro pensamiento intento poner escaleras, rejillas, moldes ni esquemas. Nada me corroe por las venas cuando prostituyen a la razón. Es una ramera y es lo que se merece. Sólo cuando tú entras en este lado de oscuras pasiones que llamo últimamente mi vida, sólo entonces quiero convencerte de lo racional de tu razón. Sólo entonces busco sostener la confianza para que no resquebraje las potentes ideas que sostiene tu alocada cabecita. Porque amo cómo eres y deseo tu eternidad. Mierda, te quiero tanto que me inspiras pensamientos opusdeianos. Me descolocas, por muchas horas que pase contigo, me infantilizas. Se me contagia tu inocencia, tu risa, por dios, tu risa. Cuando te vas ya no siento nada porque mi presente es otro. Cuando dejas mi universo, se vuelve más frío, vacío, anodino, anhedónico, calmado. Una calma horrible que hace que me duela la cabeza. (C)

Cuánta confusión. Y cuán pocos sentimientos tengo ahora mismo, y todo es mental. Porque todo fue alguna vez pero ya no. Porque sentía el universo por fin tener sentido y ahora me hallo de nuevo solo. Nadie se preocupa por lo que haré el año que viene. Saben que lo haré bien. Que donde vaya haré amigos y tendré amor, y que donde vaya comeré caliente y limpiaré en frío. Pero todos se descuelgan de mis decisiones cuando son mías. Y echo de menos a ese otro que me daba seguridad en mi vida. Pero ya no es una decisión de dos. Ahora estoy sólo. Yo [sólo] me lo he buscado, como es lógico. Y a ratos se me cae esta historia que me he montado los últimos meses. Pero se que esto también soy yo. Y ojalá en los viajes me sienta como sé que soy. Es cuando me lanzo con una maleta cuando me encuentro, cuando me valgo. Es cuando me despido cuando me llega lo que tenía que llegarme hace tiempo. Cuando dejo de hacerme con los otros. Cuando el otro me acoge, cuando acojo a la muerte.

A ti, que como tú a mí, te he dejado para el final. A ti, bello gato gordo. Te odio a veces, por tonterías, y no se si utilizarlo para que te guste o guardarlo porque quieres comodidad. Sigo adaptándome porque aún nos quedan muchos condones que usar. No me parece lógico verte en algún otro momento de mi vida. No tiene sentido ninguno de estos meses, ni de nuestras frases, ni de nuestras acciones. Todo se rompe, otra vez. Y se hunde, pero, al menos, con elegancia. Pero, fin, la historia se repite. (C)

El mito de Sísifo es el último gran grito del hombre desesperado contra sí mismo, que no dirige adecuadamente sus energías, que no comprende la violencia y se violenta, y se hace daño para arreglar a cabezazos lo que sólo el contrario apaciguaría. Todos tenemos problemas que arrastramos siempre. Al menos, hasta ahora. Van cambiando de nombre pero sabemos que siguen siendo la misma cosa.

Pero, no está mal. Voluntad y valentía me han traído la alegría. Veremos que fórmula sigue para la vez próxima, y esperemos que me otorgue la misma confianza que la de un dios cactoide.

martes, 12 de mayo de 2015

¿Es esto avanzar?

Tengo tanto dolor...
ARGH

Tengo tanto odio
ARGHHH

Tengo tanta impaciencia, tanta productividad, tantas RAYADAS que...
Un día explotaré, y será contigo, o con alguien, o conmigo.

Tanta proyección, tanto absurdo. Tanto tanto absurdo. No entiendo nada. Soy rubio, todo es confuso para mí.

Lloro.

Tengo tantos conflictos que resolver antes de vivir.

Pero es en la práctica donde se mejora. Es en el abrirse, el atreverse, y el experimentar. Es en la investigación. El resto está en las cabezas, y no existe. Es bonito, pero es lo pre - vital.

Mierda. Una vez más, me volvía a equivocar.

A veces veo a la gente pasar con sus vidas insulsas (proyecto) y me dan arcadas, superficialismo (proyecto), vanidad, imposición (proyecto), palabrería, superchería (proyecto), Violencia.

Qué decir de la violencia
Castigo, grito.
Penumbra, vacío.

Silencio...

El estúpido silencio de la naturaleza.
Con su indiferencia no hace sino acrecentar mi IRA!!!
Odio todo porque me odio a mí mismo; nada nuevo, por desgracia.

INSACIABLE HIJO DE PERRA.

¿Qué quieres, corazón? Me digo, mientras clavo mi pupila verde en tu pupila verde. Dímelo, y dejaré de llorar para perseguirlo con audacia y valentía. Dímelo, y lo dejaré todo. Dime la respuesta y veré el Ser por fin, y dejaré este mundo lleno de sinsentidos que es mi caótica, alienada y sobria existencia. Pero a ti, romanticismo superficial, luz entre las sombras, dejaré de quererte cuando sea feliz.

No sé por qué digo lo que digo.
Las más de las veces, ni lo pienso.
Me he estremecido esta mañana pensando en tus besos.
Tus besos, tus falsos y dulces besos.
Maldita sea la hora en que te conocí.
Porque entonces supe que,
bien podía encontrarme al amor de mi vida,
bien un polvo de baño de discoteca,
bien alguna cosa intermedia,
estaría perdido.
Porque ya no sentiría nada.
"Cuesta hacer hablar al corazón [y con - razón]
Cuando se le ha mandado callar tantas veces".

"Las personas bellas nacen del dolor".
El equilibrio místico, Conri, apréndetelo bien, depende siempre de una pizca de audacia.

Sapere aude.

domingo, 10 de mayo de 2015

Señor, dame fuerzas.

Ay, es que es tan difícil ser creyente cristiano católico en estos tiempos...

¿Cómo satisfacer las necesidades de la sociedad cuando hay tantas cosas que no aparecen en la Biblia?

¿Es bueno mi trabajo de agente de inversiones en la bolsa de Nueva York cuando la especulación inmobiliaria dejó sin casa a tantas almas?

Fui a preguntarle al cura de mi barrio, que le llaman licenciado, y pregunté por estas cosas. Pero las respuestas nunca me satisfacen, sólo las preguntas que abren la experiencia... El lado malo es que también abren la duda, la inseguridad. Hace falta mucha confianza para preguntarse, radicalmente, para cuestionarse. Pero eso mismo fomenta la desconfianza. Es curioso el juego psicológico.

Hay personas creyentes que pretenden imponer su visión del mundo, y eso me irrita.
Hay personas no - creyentes que pretenden imponer su visión del mundo, y eso me irrita.
Hay personas agnósticas que creen haber encontrado una solución racional en el laberíntico mundo de las ideas.

Entonces es ese pensamiento, el de "hay personas, y ya está" el único que satisface la pregunta, pero sólo para abrir más preguntas. ¿Cómo será cada persona? ¿Cómo pensarán antes, y después, y más tarde aún? ¿Soy yo dogmático de mi propia inseguridad? El punto en que la razón se pierde a sí misma ayuda, no obstante, a encontrar la respuesta de que el contenido importa, y no sólo las formas. Lo que pierde a las grandes mentes de la historia de la filosofía es imponer su postura. Pero si no, ¿qué hacemos con las ideas? Contemplarlas es desperdiciar el posible cambio que pudiera hacer en el mundo tanto trabajo sesudo. Pero aún, con todo, el mundo sigue sin la filosofía. No necesita la verdad, porque tiene el dinero. No necesita de la lógica, porque la Tierra sigue girando, indiferente, y las personas copulando, indiferentemente. El ser humano es una fuerza irrefrenable de continuidad de su propia raza.

Debe ser que es domingo
Y no es día para ponerse a pensar en cambiar el mundo
Debe ser que es domingo

Yo también soy ese que sigue viviendo a pesar de los defectos que le veo a la vida. Seguro que nadie ha conseguido comprender todos los fenómenos a su alcance y no salir desencantado. Pocas personas hemos pensado, aunque muchas a mi alrededor, - así que no sé, aunque tengo una muestra sesgada -, en la incoherencia de no querer dañar a nadie y seguir vivos.

Vivir acarrea, a veces - y este a veces es más importante de lo que parece -, dañar. Pero somos seres dinámicos. Somos seres, también a veces, comprensivos. Y abrazamos al que hemos dañado para intentar acercar nuestros corazones y reparar eso que acabamos de romper. Muchas veces juntar los cuerpos, por muy alta que sea la frecuencia y la intensidad, no repara las sensibilidades. Pero lo intentamos. Las tiritas y alfileres aguantan, y si el abrazo es fuerte la herida repara la confianza. ¿O es lo psicológico un sistema tan distinto de lo biológico? El hombre es una anomalía de la Tierra, igual que la razón tergiversada en ideología.

Y volviendo al tema de la confianza, esa palabra tan sustituida últimamente por felicidad. Richie, a quien amo, me parece a veces confiado. Debe ser que vive el hic et nunc, como yo, y frente al desconfiado se yergue confiado. Pero tiene un punto de vista muy mágico sobre el mundo, y es fascinante estar de acuerdo con él.

Seres racionales, seres pasionales. No hay que dejarse etiquetar. Ahí vamos las personas, personas bellas, valientes. Vamos adelante, a destruir, y a veces, a reconstruir.

"Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
tergiversada por villanos para engañar a los necios.
O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,
y remangarte para reconstruirlo con herramientas inservibles".

Serás una persona, y mejor, un bellísimo ser.

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viernes, 8 de mayo de 2015

La diferencia ha muerto. Viva la diferencia.

- Es muy sencillo en realidad. Creo que no se oponen necesariamente. Creo que ambos son puntos de vista que pueden retroalimentar.

[...]

- Mira, tenemos obras de arte que nos inspiran para seguir pensando. Tenemos herramientas de la lógica que nos permiten pensar correctamente. Como filósofos disponemos de todo eso, y sin embargo nuestro orgullo se interpone entre nuestra conciliación de objetivos y medios, de arte y de lógica, de ciencia y de poesía. ¿Cuántas veces los descubrimientos de la ciencia vinieron profetizados por el oráculo de Delfos? ¿Cuántas veces la experiencia subjetiva de la dualidad utilidad - exceso o productividad - derroche improductivo permitió a las mentes pensar con más claridad las ideas? A mi juicio ambas son igual de misteriosas y productivas, aunque algunas más indirectamente que otras.

- Pues llama a una filosofía y a otra arte, y no tendrás problema con ningún pensador. Los postmodernos estarían de acuerdo en llamar a su pensar "arte del discurso" o "arte de la ciencia", estoy seguro. Que contribuya a la filosofía no hace que sea filosofía.

- ¿No ayudan entonces las decisiones vitales, las experiencias subjetivas, irreductibles a conducta, a hacerte crecer como persona, o como filósofo? Por ejemplo, hacerte vegetariano es una decisión vital que retroalimenta tu sentido ético sobre el mundo, tu concepto de justicia/injusticia.

- Lo de irreductible  a conducta lo dejaré pasar, y volvemos a lo mismo... También los pimientos te ayudan a hacer filosofía porque te alimentan, y necesitas comer para poder pensar tranquilo y cavalmente.

- Entonces ¿cuál era la crítica? Los postmodernos somos... eso, una especie de fracasados que no hemos entendido la filosofía como debe ser, y por tanto nos dedicamos a pensar de otras maneras, y queremos lograr estados de comprensión absoluta sin utilizar las - para nosotros - tediosas herramientas de la lógica, porque requieren disciplina y praxis en torno al término medio, algo que los postmodernos no poseemos. Por eso nos inventamos términos y les damos un sentido súper importante.

[...]

Y ¿por qué tenemos razones para pensar que tenemos razón? ¿por qué nos ponemos de acuerdo?

- Porque habláis de lo misterioso, y lo innombrable, para acto seguido nombrarlo, con lo cual es normal que tengáis cosas en común, y que parezca que habláis de lo mismo. Es que de hecho habláis de el límite, o lo que se halla más allá del límite de la razón, y una vez que pongas esa traba a la razón, todo lo que queda fuera es, lógicamente, todo lo que queda fuera del sentido común, del mirar hacia adelante.

- Pero ¿no se trata la lógica de criticar los presupuestos? Como diría Wittgenstein, pensáis en pequeño. La filosofía es sapere aude, es pensar, y pensar es algo que cada uno hace a su manera. Es como vivir, es un arte, y también, a veces, una ciencia, claro. Requiere de la herramienta científica para un montón de cosas, incluso para las decisiones vitales. Bueno, me voy del tema.

[...]

Entiendo que no todo el mundo está hecho para la filosofía. Entiendo que haya filosofías mejores que otras, porque todo el mundo puede pensar y opinar pero no todo el mundo puede hacerlo bien. Entiendo que, es posible, digo posible, que nos dediquemos a darle vueltas a un concepto innombrable que en último término es innacesible. Pero también hay una filosofía postmoderna que no critica lo científico. Eso es precisamente algo que se halla muy a menudo en los autores que leo ahora. Hay una crítica al ego. Es muy fácil leer a Derridà y de repente atacar a la ciencia como si fuera una ramera, y que por dos o tres defectos se quiera, se pretenda, hacer estragos en un acceso a la verdad que es investigación pura, empírica, directa al cerebro. Es muy fácil, digo, dejarse llevar por el ego, y creer haber descubierto la verdad reservada a unos pocos. Igual que en poesía se hace mucha referencia a los oprimidos, a los marginados, a los doloridos, los incomprendidos... Y parece que todos nos identificamos aunque a veces seamos opresores y otras oprimidos, aunque a veces no comprendamos a los demás y otras veces seamos nosotros los incomprendidos.

[...]

Lo que hay no son dos bandos, son dos formas de buscar la verdad que vienen de la misma intención. La ciencia puede buscar nuevos objetivos en base al poder predictivo o historiador de la intuición postmoderna. Por ejemplo, una ciencia neutral, sin el freno ideológico de las religiones. Veo bien el neoliberalismo por esto; los que quieran perseguir la verdad se pueden apoyar entre sí, financiarse, y aquellos a los que satisfaga su alma una religión que crean que el Sol gira alrededor de la Tierra, pueden apoyarse entre sí. Una vez que somos realistas y vemos el conflicto inevitable que surge de la convivencia, no nos queda otra que aceptar que, de vez en cuando, el peligro es posible, porque también tienen cabida en la sociedad neoliberal personas ligeramente peligrosas.

- ¿Y por qué no avanzamos todos juntos hacia un estadio de comprensión mutua, de solidaridad intercultural a través de la razón, del sentido común, de la empatía, en lugar de aceptar que siempre va a haber conflicto e intentar separarnos como humanidad?

- Tienes razón. Las ideas unen. Perseguirlas es un fin muy noble. Alcanzarlas ya es otra cosa, pero sí, podría servir. Entonces vas educando poco a poco, y, generación tras generación, la gente se va haciendo más racional y, por tanto, más comprensivas y cordiales cuando surja el conflicto. ¿Qué conflicto queda cuando todos buscamos entendernos? ¿Surgirá algo en torno a lo que haya que ponerse de acuerdo cuando todos estemos de acuerdo? Y entonces, ¿para qué nos relacionaremos? ¿para comprar alimentos, o sexo, o drogas, o para relaciones laborales? ¿Y ya está, la vida es eso? ¿Y quien quiera podrá buscar la verdad cómodamente, sabiendo que estará seguro, vacunado...?

- Es que tampoco en el sentido común se ponen todos de acuerdo; es complicado...

- ¿Somos los postmodernos unos inconformistas radicales, y punto?

- Sí.

- Pero, ¿y lo de "nada hay fuera del texto"? Es precioso descubrir que estamos atrapados por las redes del lenguaje, que sólo podemos pensar en él. Pero sí, somos unos inconformistas... Seguramente tengamos miedo a ser hipsters porque sería demasiado mainstream. Seguramente nos dé miedo ser, en una sociedad en la que ser es ser etiquetado. Seguramente no queramos caer en términos banales por miedo a lo que hago con mi "valioso espíritu", por miedo a utilitarizarnos. Seguramente no queramos hacer daño a una mosca, pero luego en el día a día caigamos en todas las etiquetas más banales. Tenemos miedo a ser banales, y preferimos no ser nada, que es ser todo. Preferimos la muerte de lo superficial antes que ser superficial nosotros mismos. Hablamos de lo más profundo porque no somos profundos, pero queremos experimentar ese acceso a la verdad. Con palabras complicadas, que den sensación de omnicomprensión.

Pero me parece duro, con todo, descartar a Nietzsche, Heidegger. ¡a Bataille, por dios! a Schopenhauer, y al último siglo de filosofía francesa... Así, todo de un plumazo, porque no refiere a nada aquello que dicen... Si, todos ascetas, o drogadictos, o solipsistas, o salidos... Son etiquetas, ¿no? Cayeron en las más banales, ahí lo llevamos.

Sí, es un buen punto. Sigo con Bataille porque creo que los términos con los que refiere a lo real son más los de un profeta que los de un filósofo. Pero la intuición es algo poderosísimo, y que abre tantos caminos a la ciencia como al arte. Si con la intuición no basta para la filosofía, entonces, tendré que llamar a lo mío arte. Y es mi arte, y nunca le aplicaré, quizás, la disciplina suficiente para que genere algo duradero, objetivo, un regalo para la ciencia. Pero la verdad no me interesa tanto como la vida, o como lo que se puede decir, o cuántas formas hay de pensar, que, como diferentes sustancias, te hacen percibir una realidad u otra. ¿O sí me interesa? En realidad, llevo bastantes años en este planeta y siempre sé que he dejado de hacer algo que estaba en mis manos hacer, siempre he pensado que las horas de pereza y de dejadez podrían ser horas de escribir, simplemente, como aquí, para darme cuenta de lo que pienso, que no son sólo palabras desordenadas y lo que pasa todo se guarda, y luego regurgito, y aquí lo suelto. Siempre he pensado que si escribiera todos los días una hora o así, me iría mejor en todo. Me daría cuenta de más cosas. Y ya va siendo hora de que lo haga.

- Bien, muy bien.

- Gracias por la agenda que me regalaste, Cavu. Es un regalo mayor del que podrías imaginar.

- :)

- Entonces, ¿sólo quiero tener una opinión rompedora y hipster, y no quiero la verdad sino la atención? Es que me parece muy ruin que tanta gente haya tirado de cháchara por tener un poco de fama... Pensar con la imaginación, y todas estas cosas... Es que sí que se puede ver un tránsito entre la filosofía canónica, la postmoderna y las ideologías o pseudofilosofías de la gente corriente... Quizás si que somos unos pretenciosos; unos hippies, o hipsters, o violentos... reprimidos y pretenciosos. Pero somos valientes, también. Creo que hace falta valor para hacer lo que hizo bataille. ¿Por qué no puede llamarse filosofía de las pasiones? Yo la voy a llamar así. Luego Foucault y estos me parece que como sociólogos están bien, otra cosa es la validez de la sociología, claro... Al final has de mantener la mente mínimamente cuerda para ver más allá de las relaciones de poder que te impedirán disfrutar de una vida normal. Jeje, normal. Me pasa hasta con mis amigos, tío. Cuando dicen algo normal, caen bajo una crítica postmoderna, y yo me lo callo porque sé que son inconscientes, pero ahí me quedo, afanado en mi rayada intraespeculativa, que si YO tengo un ojo abierto en la conciencia que ellos no, buaf. La verdad es que, más que rompedor o liberador o redifinidor, como pretende ser, resulta más bien triste. Y eso es, todo, triste.

lunes, 20 de abril de 2015

Ya está aquí otra vez.

El sabor y el saber de los veinticinco. Ya está aquí otra vez. Esa magia. Maldita y bendita sea. Se me pasan las horas volando. Exhausto, vuelvo otra vez a por ese líquido de oro que me extasía y me cura. Anonadado, me hallo con fuerzas, e inteligente. Medio muerto, casi vivo, y todo el día como drogado.

Y vuelve otra vez la cansada dialéctica. No seré yo quien llame. No seré yo quien lo eche a perder. No, otra vez no, nunca más. Desde aquél horrible día tengo el corazón más frío. Interpreto mi personaje, aunque tiene todas las papeletas de enterarse, pues esa es su especialidad.

Sé fuerte, me digo.
Valor, valiente! - me insta Ricardo.
Voluntad y valentía, me dijo bajo otras formas en el crepúsculo de las ideas.
Eres una de las personas más valientes que conozco - me dice mi amor.
Hombres bellos, hombres valientes - me dice ella con su voz perfecta.

Con su voz perfecta. Con su voz. Con su voz. Es tan bonito que casi no lo aguanto. Lo que no aguanto es, claro está, el semblante indiferente ante una persona decente. Ante alguien que me hace sentir así. Así de bien. Y quiero que sea así, sencillo. Condones que permiten la fuga en cualquier momento. Pero esos ojos. No, no quiero que se vayan. Prefiero mi fuga, continua y desconcertante. Miles y miles de veces prefiero eso, antes que tu ausencia, tu huida, tu miedo.

Ya está aquí otra vez la primavera. Y con ella, su superclítoris, su voz femenina. No existen las casualidades; menos aquí. Y yo, mi ego, es el que habla, el que acalla el erotismo de los corazones. El que pone estabilidad por encima de la creación y destrucción desmesurada de pasiones. El que identifica la obsesión y, en un alarde de progreso, la reprime, la inutiliza en base a una práctica con menos sufrimiento y más placer. Si en el fondo somos epicúreos por naturaleza.

Y tendré que guardar las palabras, y escribírtelas en una carta. Tendré que convivir con la eterna efimeridad, porque estaremos siempre juntos. En este universo, en el que el tiempo no es más que una ilusión, tú y yo estamos juntos siempre. Siempre un abril, siempre una primavera. Siempre este año random.

Te ataré a la cama, chispa de mi llama, para que no te aten mis sentimientos.

lunes, 6 de abril de 2015

The story of my life

Es siempre lo mismo, ¿verdad? Será siempre así, ¿verdad? ¿Qué hago con mi vida? ¿por qué estoy en una constante lucha por mi, yo, ego, mío? No quiero eso. Odio darme cuenta en sociedad de que soy egoísta. Pero ¿por qué no acepto que es un modo más de ser? Odio a los que imponen su postura, no me creo que sea tan gilipollas. Y luego yo mismo no soy capaz de hacerlo. Está bien, intentémoslo. No funciono como una máquina pero al menos la consciencia me deja pensarlo. Al menos durante un corto espacio de tiempo hasta volver a la eterna rutina y hábitos egoístas con los que debería romper, con los que algún día romperé, con los que se que no se perderán nunca...

Odio que los demás me impongan su postura y a la vez deseo fervientemente que a todo aquél que esté seguro de sus ideas, se le relativicen y se le quite esa puta sonrisa de la cara. No quiero ser así. Pero tampoco hago nada para remediarlo. No puedo cambiar mis deseos, sólo su fachada. No quiero tener una fachada falsa. Empiezo a ver cuáles son las contradicciones que llevo dentro de carácter psicológico que no me dejan bien-estar. Empiezo a batallar con mi ego, reprimiendo todas esas manías y pensando NO, un no impulsivo, un no aterrador, animal. Es mi conducta. Como mi conducta es mala, no. Como la mayoría de casos no encaja, No. Y así no funcionamos. ¿disfrazar? Ya estoy harto. Ya no quiero. Quiero ser taaaaaaaaaaaaan guay. ¿Para qué? ¿Qué importa? Y cuando creo que estoy avanzando, es un paso positivo sólo para darme cuenta de que tengo algo negativo que ocupa ese lugar.

Este es el lado malo de la filosofía. Todo lo que hago a los demás me lo estoy haciendo en realidad a mí. El puñetazo que quiero darle a Cavu cuando es demasiado seguro de mí mismo me reprime luego cuando empiezo a confiar en mí. Ahora empezaría a remontar cosas a la infancia. Ahora debería joderme la cabeza y sentir la contradicción que impera en mi vida entre el ego y el alter, y ponerme de acuerdo conmigo mismo con lo que quiero ser. Pero no quiero dejarme llevar por los demás, pero la intersubjetividad conforma lo bueno.

Conré Herráiz.
Las mil y una noches. O cómo el vegetarianismo cambió mi vida.

Ante todo decir, y mucho más importante que las restantes 77 páginas, que no soy vegetariano. Soy un egoísta, y a veces, hasta egocéntrico y megalómano. Por un momento llegué a sentirme la peor persona del planeta por ser carnívoro. Hay argumentos para pensar que es malo comer carne. No hay argumentos para no pensar que no es malo comer carne. El problema es que vivimos en una sociedad horrible donde se ha instaurado la democracia de las ideas. La única idea suprema es respetar las ajenas. Como si todas las ideas fueran iguales. Como si no hubiera mejor que peor. Y no es sólo la sociedad. Es esa intuición fuerte de que el hombre es biología, es un pedazo de carne en el mundo y lo que haga o deje de hacer resulta mucho más importante para sí mismo que para la sociedad, no digamos ya para el mundo ni para el universo. Si quieres comer carne, come. Si quieres pegarle un cabezazo al frigorífico, hazlo. Esto lo decía mi amigo el gaditano porque se había construido su propia identidad fuertísima en base a la cocaína. Pero ahí lo tienes, un tío despreciable.

No desesperes, Aprende a esperar. No porque todo llegará, no lo sabes. Pero desde luego que no llegará si lo quieres ya.

¿Sabes lo que pienso después de un quebradero de cabeza así? Conciencia. Intento de control porque el mismo control vale. El camino, aunque sea a medias, es camino. Merece la pena ser caminados. No porque algo sea incontrolable del todo significa que debamos dejar de caminar. Eres como eres. Cómo vivir no se aprende de nadie.

SP. La felicidad ha muerto. Viva la felicidad.

Si tu es pressé,
...dépasse moi.

¿Y todo lo bello que nace de la frustración casual?

¿Y el disfraz, y el teatro? ¿Y los espacios creados por y para la imaginación?

¿Y el escape para encontrar - se?

Creemos unos propósitos nobles y firmes, masturbémonos con ideas vacías pero bonitas. Será perfecto. Porque justo prohibirá lo que somos, y nos lanzará al vacío y a la angustia. Y para superarla nos hallaremos ante nosotros mismos. Y ahí nos encontraremos.

La gente fotografía las montañas.
Empuja la Torre de Pisa.
Mira la Mona Lisa.
Por deber, más que por otra cosa.
La gente regala las rosas.
Usa las cosas. Caza las osas.
Vende las musas.
La gente pierde el tiempo.

No es malo enfadarse. No hay nada malo en ti. La suerte nos anima a ello, constantemente. Hay que escuchar al azar, que aparentemente no es nada. Las cosas sí que suceden por una razón. La frustración no es nada más que la oportunidad para crear algo mayor, algo que te trasciende. El arte nos trasciende. Cualquiera que se plante frente a una pieza nacida del dolor y sienta otra cosa que no sea ese dolor, está perdido. No, amigo, no te has perdido a ti. No te ha derrotado la noche, ni el trabajo, ni el sistema. Es que no sabes dirigir tus fuerzas hacia donde tienes que dirigirlas.

No le hagas más fotos a las montañas, y sé como ellas. Perseverantes, magníficas, pero fértiles.

Deja la moto de agua para más tarde, quizás nunca.
Y sé como el río. Adáptate, sin cesar de poner atención a cada surco, a cada orilla.
Y no tengas prisa por llegar al mar que, tarde o temprano, todo el mundo alcanzará.

lunes, 16 de marzo de 2015

Y yo qué pollas sé qué título ponerle a esta entrada.

Venga ansiedad. Venga el dolor. Venga el miedo, el pavor, la angustia y la opresión. Venga el dolor de ser yo mismo, venga la mierda que tenga que soportar mi biotraje. Mi biotraje andaluz, mediterráneo, hedonista, que cubre y oprime una mente epicúrea, o qué se yo. Nada. Vienen cosas, y acontecen sin orden. Fuera de mí parece todo lo que se halla dentro, y dentro de mi no queda nada.

Los sentimientos fuertes se quedaron en el pasado. Ya sentí por todos mis años, ahora tengo que vivir sin sentir para compensar. Qué se yo. Nada.

Venga la ansiedad. No sé qué hacer. Sí, sí que lo sé. Nada. ¿Qué otra cosa podría hacer? Corromperme, estirarme, arrutinarme, agarrotarme los sentidos y los sentimientos. Desaprender. Involucionar. Reciclarme. Tu puta madre. Nada. No quiero hacer nada. Quiero hacer nada. Pero la voluntad no se controla, de dónde vienen los deseos es desconocido. Entonces vengan los deseos, pero vamos a no - posponer. Vamos a responsabilizarnos de lo que somos. Consciencia, valentía. Cuando los deseos de uno son raros, es de valiente llevarlos a cabo. Pero tampoco debería resultarme extraño. La mirada del mundo me inquieta, pero sé que no soy tan raro. Todo es comprensible, si lo ordeno. Y siempre tengo explicaciones. Siempre tengo excusas. A veces me gusta no explicar, o aún peor, explicar al azar, con respuestas absurdas. Preguntas por qué hago lo que yo considero demasiado banal para ser explicado. Me pongo en tus ojos y te lo muestro para que lo comprendas. Pero a veces, ocurre a veces, respondo como si me hubieras ofendido con una pregunta estúpida. Ahí tienes tu respuesta estúpida. Si quieres entenderla, haz el pequeño esfuerzo de salir de tu puta burbuja.

Venga el dolor. Dolor es proceder mal. Orientar mal. Pensar mal. Si todo queda en el ego, en su aceptación y control... queda todo. No sólo lo malo. Eso es un problema. No sólo lo que duele. "Mírale, con sus zapatos", o qué se yo, "con su sonrisa de maniquí de escaparate y su peinado de Ken". Redirijo: "eso eres tú, ¿sabes? Duele porque dueles". Aún peor, puedes decirte: "además pensará que te equivocas. Que estás mal, porque no aparentas como él". Y sabes que tiene tanta razón como tú". Bueno, todo eso puede ser. Puedes seguir en ese círculo vicioso, y no te estarás equivocando: a ver si me entiendes o me entiendo; no te falta razón. Te falta dirección. La recuperas, en fin, cuando la tengas que recuperar. Todo es pasajero, la rueda de Boecio. Todo pasará. Lo malo y lo bueno. No "todo llegará". O sí. Todo lo que tenga que llegar, es obvio; ya ha llegado, de hecho. Pero eso es otra cosa. El punto es, que me pierdo, que ese razonamiento ha de pasar. Hay veces que me centro demasiado en lo malo, y no. Parece que cuando experimento algo bueno siempre es gracias a fuera. Y cuando es malo, es culpa mía. Pero eso es ahora que estoy negativo; realmente no ocurre así. Por tanto, no hay nada malo conmigo.

Deja de cargarte la espalda con tienes ques y debes y has des... Tienes que dejar de cargarte con tienes ques. Maldita sea. Relax and enjoy the show. Enjoy the now - show. Eres artista y espectador. Eres mago y poción, eres mártir y tirano.

No me siento mejor.

...

Bueno, un poco sí.

domingo, 15 de marzo de 2015

Piensa. Ama. Crece.

Pues en eso estamos.

Un día tras otro, salvo precisos y preciosos momentos de mente en blanco, pienso y pienso. Ahora pienso, por ejemplo, que mi lado racional se desarrolla a un ritmo más rápido que mis emociones. Que racionalmente he llegado a una comprensión más compleja y acertada del mundo, pero que eso no me sirve porque como persona crezco si crezco como conjunto, y una parte mía sigue teniendo, qué sé yo, dieciséis años. Quizás dieciocho.

Esta mañana he pensado una cosa super tocha, pero qué más da. La olvidaré mañana, por otra cosa super tocha. Lo normal es que descubra cosas, y durante varias semanas la gente de mi alrededor saque un tema que la roce, o incluso saque la misma conclusión que yo. Normalmente, pasarán días y días. Es la manera del universo de recibir mi tesis, darle forma, consistencia. Luego se almacena en alguna parte de mi subconsciente, y luego desaparece. Es jodidamente mágico. Tras meses, sostengo una cosa que tiene como punto de partida aquélla tesis, pero ya no recuerdo la tesis en particular, aquélla que me ponía los pelos de punta. Ya no recuerdo nada. Ya no es necesario. Hay otras cosas ahora. ¿Por qué se van? ¿por qué me da pena que se vayan? Mejor, dejar ir, que se vayan.

Esta mañana he pensado una cosa super tocha. Estaba hablando con Ricky en la puerta de la moral. Le cabrea que uno de los cabezaalbercas, muerdesartenes, peinaovejas que escriben libros didácticos para la pedagogía social ortodoxa describa la paz como la responsabilización de los demás. A mí me gustó mucho Ética para Amador, y por supuesto tengo a Ricardo como una auténtica autoridad en lo que refiere a los asuntos de la cabeza y del corazón, cuando éstos colisionan.

"La responsabilidad, ¡no! Ahí empieza la guerra. Imagínate que yo me responsabilizo de ti. Te veo fumando, y te tiro el cigarro al suelo. Y te digo; ¡¿qué haces, Conrado?! ¿No ves que eso da cáncer? Ahí crearía un conflicto". Yo no tengo derecho a imponerte eso".

Comenzamos a debatir durante un tiempo la línea de aquello. Siguió explicándome hasta que todo tuvo bastante sentido, y pensé en aplicarlo a mi vida diaria. Ahora bien, ¿quedará como una tesis que tendré que defender? ¿llegará  a formar parte de un pensamiento más complejo?

"Es como lo que hablamos el otro día de la ablación", me dijo. "¿Qué vas a hacer para prohibirlo?". "Claro, ¿qué vas a hacer? ¿poner policías en cada puerta de cada casa?", respondí. "Eso generaría violencia", me afirmó convencido. "La paz no está en responsabilizarse de los demás. Eso es lo que genera guerras".

Cuando uno encuentra el camino hacia Dios y se hace responsable de los demás para que no vayan al infierno, su infierno, eso genera las guerras religiosas. Antonio me diría argumentos para defender el bien frente al mal, porque tendría razones para pensar que algo es mejor que otra cosa. Si lo hace con el vegetarianismo, no digamos ya con la ablación. Pero estaría de acuerdo con los pasmasuegras, zurcefrenillos, cenutrios, y no; esta es la cosa: responsabilízate de ti. No mires hacia la utopía del mundo de ángeles. Crea el mundo ya, ahora, en ti. Acéptate.

Ahora, un poco de in - formación.

Según Epicuro, existen dos clases de deseos: los naturales necesarios, relacionados con la supervivencia; y los naturales no necesarios, que provienen de la cultura, política y vida social. La satisfacción de los deseos es lo que produciría placer, el cual a su vez, para los epicureístas es lo que conduce a la felicidad, sin embargo, existen placeres que son completamente vanos y que conducen a un dolor mayor que el placer inicial, estos placeres producen intranquilidad y deben ser evitados por la razón, ya que alejan de la "ataraxia". La filosofía es una vía hacia la ataraxia, ya que esta es considerada también: «la tranquilidad espiritual propia del sabio que distingue los deseos naturales de los que no lo son y es capaz de alejarse de aquello que es vano».

Pero el camino de la aceptación es duro. Porque se sigue de la conciencia de lo que uno es responsable y de lo que no, y esto es difícil de alcanzar. Hay que actuar lento pero con decisión. Una decisión templada, consciente.

Los autores escornacabras, lloramigas, peinabombillas, afirman que sólo una posición egocéntrica defendería hacerse responsable sólo de uno mismo. Ellos podrían entender que el yo no es sólo yo. El yo está interconectado con el que tienes enfrente, con lo que tienes enfrente. Con lo que tienes más allá, también. ¿Quizás a través del DMT?