domingo, 15 de diciembre de 2013

Fin de semana en Granada.

Granada es un municipio y una ciudad española, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Andalucía. Está situada en el centro de la comarca Vega de Granada, a una altitud de 738 metros sobre el nivel del mar, en una amplia depresión intrabética formada por el río Genil y por el piedemonte del macizo más alto de la península Ibérica, Sierra Nevada, que condiciona su climatología.

Me la suda.

Este finde en Granada ha sido la polla y me ha restaurado mi fe en la humanidad. Y poco importaba lo bien que me sienta el frío (el frío de verd*d, coño, no la puta h*medad). Era la gente, eran las personas, las cercanas que daban eso que llamamos la intangible energeia, y las del extrarradio, las personas meramente contextuales que con su presencia, cariño y ambiente continuos consiguieron crear un clima idóneo para el estudiante.

Día primero.
Llegada, abrazo, tapeo, reencuentro. Me encanta des - armar las palabras: re - encuentro, repetición de un encuentro de psychés anterior, vuelta a lo mismo, a eso que siempre ha estado ahí, porque siempre ha estado ahí. Esa era la parte que todos esperábamos. Un abrazo largo y alegre efusividad progresivamente decadente hasta la partida, efusivamente triste. Eso era lo que esperábamos. Lo lógico, vaya. Y si pudiera describir con palabras cuánto me equivoqué, lo escribiría a sangre y fuego. Porque un reencuentro no es sólo volver a ver, es volver a conectar, es un momento enérgico, excitante e inefable en que tenemos a varios niveles una conversación. Primero están las palabras, y, bueno, ya saben, luego lo demás, lo in - nombrable. Vamos, que no se puede etiquetar. Porque si decimos espiritual, somos místicos, y si decimos de qué constó materialmente, somos reduccionistas. Y yo pienso que siempre hay algo más.

Y había otra cosa. Reencuentro y recuerdo. Re - cuerdo. Re hace tiempo que dejó de estar cuerdo, pero eso no viene al caso, porque cuadricular la diferencia entre cordura y locura es casi como definir el amor. Y si puedes definir, el odio o el amor... 
Como decía, recuerdos. Jo, qué momentos. Siempre he pensado que aquel verano fue un arma de doble filo. Por un lado, el lado más cómodo, fue el mejor verano, increíble. Por otro lado, fue in - creíble. Vamos, que no se puede creer. Como si fuera de mentirijilla, como si no encajara con lo que nosotros somos ahora mismo. No, ahora hacemos otro tipo de humor. Hacer el humor, como hacer el hamor, son artes que van a la par de la vida de la persona. Según cómo seas y cómo estés, los haces de una forma u otra. Disfrutando lentamente de ellos, o recreándote, o más efusivamente, o, en algunos casos, con la mirada perdida en otra parte. Con ese eterno pero en el cielo de la boca que desea salir. Porque aquí es cuando se me queda la mirada perdida y pienso, valga la redundancia, ¿qué perdimos? ¿Por qué no podemos repetir el nivel de awesomeness de aquél verano? ¿Acaso la vida nos ha vuelto más amargos o amargadxs? Prefiero pensar que nuestro humor se ha vuelto más realista, y por tanto más sostenido. El éxtasis que conocimos aquél primer verano fue único precisamente porque fue único, y por tanto me alegro de que pasara, y me alegraría que todos pasáramos con él.

Presentación, guitarreo, paseo, guitarreo, arroz. Conozco a Javi, que me pareció un chico estupendo desde el primer momento. Sensible, inteligente y gracioso. Luego a Miguel que, bueno, es Miguel. Es majo. Música, música y más música, maestro. Ana toca como Paco de Lucía, Ali canta como... bueno, canta estupendamente. Iba a decir como mi abuela en sus tiempos mozos, pero no tenemos pruebas de que fuera tan buena como Ali. Un paseo por Granada que me des - cubre cosas nuevas. Vamos, des - velar, levantar el velo de ignorancia que cubría aquello que desconocía. Más tarde me encantó cocinar para ellos, y lo volveré a hacer.

Tertulia. Vosotros, tertulianos, que tejéis el universo sin saberlo, inspirando a los geniales chicos que os rodean cada noche, transmitiéndoles valores que agradecería haber encontrado antes... Vosotros, tertulianos, me habéis robado el corazón, y pronto estaré allí para recuperarlo. Atravieso el bar con cierta pausa, cierto respeto, de puntillas, no vaya a ser que el torpe ruido de mis zapatos levante miradas condescendientes, temas de conversación banales. Y de repente, paf, la inseguridad se esfuma porque sólo disfrazaba mis ganas de aprender. Puedo volverme tonto, loco y pobre. Pero jamás perderé mi curiosidad. El día que la pierda, dejaré de ser yo. Y esta noche la habéis excitado como a un clítoris insaciable. Perdón por la vulgaridad de la metáfora. Y entonces estaba yo, hablando con esas personas que minutos antes eran daimones, al menos, sino dioses. Ésos son mis ídolos, mis dioses. Que con mucha amargura recuerdo viniendo a Málaga, pues caigo en la cuenta de que en esta nueva estratosfera de pescaíto frito y biznagas, esas personas son locos, dandis, colgaos, personajes, motivaos (este es el que más me jode; ¿os escucháis cuando insultáis?), frikis, o incómodos de ver. Como un estudiante de filosofía, o uno de musicología. O una chica que quiere ser directora de cine. O gente que persigue sueños de verdad mirando su interior y no se queda admirado con las sombras de la caverna. Gente que ha probado la verdad, y no puede resistirse nunca más al dulce momento en que parece que la has alcanzado y al darle la vuelta a la esquina no hay nadie, y sonríes mientras miras cabizbajo al suelo y niegas con la cabeza. Será puta la verdad. Una puta verdad es que los jóvenes de hoy día lo que tienen es falta de carencia. Me quedaré con eso.

Día segundo.

Re - saca. Vamos, que vuelve a sacarte la bilis del hígado. Hasta que guitarreamos, luego empecé a beber a media tarde y por fin fuimos al conciertazo de Tatamka. Ttk estuvieron increíbles a pesar de que no les conociera, y botamos y bebimos como cabrones. Después conocí a otra oleada de gentuzas, descarriados, inconformistas, melenudas, caderas, labios rojos, sexys y, en fin, más de lo mismo de cualquier noche, de no ser porque bailamos como veinte canciones maravillosas. Estupendérrimas, fantabulosas. Me quedo con Molinos de viento, de Mago, increíble. Cerramos la noche con pizza y bronca, pero si no hiciéramos eso, no seríamos estudiantes. Luego apaciguamiento extremo en la habitación de Javi, con un espécimen que no sé si es que iba muy borracho, o es así de entusiástico y efervescente siempre, o es que dejé de beber dos horas antes de acostarme y empezaba a ver las cosas de otro color. O puede que las tres cosas, pero me pareció excesivamente ardoroso.

Día tercero.

Guitarreo y re - re - saca. Vamos, que me levanto a las tres de la tarde y como si me hubiera pegado el madrugón del siglo. Me pongo a hacer pastel de manzana pensando, verás tu cuando den las doce y despierte a estos con un pastel en cada mano, qué contentos se pondrán. Inocente de mí, no sé de qué va Cronos pero me la ha jugado en sueños. Y con esta jugarreta antes de que me de cuenta me hallo en la parada del bus, dándole un abrazo no tan efusivo pero sí cariñoso, amable y tranquilo a Ali. Tranquilo porque estoy en paz, ya puedo seguir, llevaba mucho tiempo sin veros y ha sido fantástico. Increíble pero repetible. 
Inolvidable. In - olvidable, vamos que nunca lo olvidaré.

sábado, 30 de noviembre de 2013

A Brave New World.

Seríamos más felices en un mundo en que hubiera menos gritos de dolor y más voces desgarradas de soul. Seríamos más felices, pero, en realidad, lo que quiero decir es que el mundo sería un lugar mejor. Si cambiáramos la inanición por el hambre de sabiduría, y la avaricia de poder y dinero por la ambición de paz y amor.

Sería yo más feliz si te tuviera ahora entre mis brazos, pero esos son otros temas que sólo me hacen feliz a mí. Y yo no importo, el mundo sigue siendo feliz sin mí. Excepto mi mundo, claro, ellos, y ellas, sobre todo ellas, y aquellos también, sí, aquellos, los que ya no están pero siguen ahí, los que se hicieron inmortales al irse al otro mundo y dejar un legado grandioso tras de sí. Wilde, Whitman, los Beatles, Huxley, en fin, visionarios del amor y de la libertad. Los llamo visionarios, es curioso, como si pudieran ver el futuro, cuando realmente lo que han hecho es captar la esencia eterna del Tao, sintonizarse con el flujo del universo espiritual y comprender, aprehender, casi grabarse a fuego las enseñanzas del Ser. El Ser sólo puede transmitirse en metáforas, canciones, poemas... por eso estos cuatro nombres tienen un lugar privilegiado en mis enseñanzas vitales. El Ser es lo que no puede ser nombrado, lo que sostiene el iceberg, y el iceberg, bueno, en fin, es lo que vemos, ¿no?, lo que sale a flote, nada más...

Dejo una serie de obras de estos cuatro grandes, que son los primeros que se me han venido a la cabeza al pensar en el mensaje que quería transmitir, lo cual no quiere decir que en ellos haya leído o escuchado a los mejores sino que, al escucharlo, he escuchado algo.

Whitman.

Creo que podría volverme a vivir con los animales.

¡Son tan plácidos y tan sufridos!
Me quedo mirándolos días y días sin cansarme.
No preguntan,
ni se quejan de su condición;
no andan despiertos por la noche,
ni lloran por sus pecados.
Y no me molestan discutiendo 
sus deberes para con Dios...

No hay ninguno descontento,

ni ganado por la locura de poseer las cosas.
Ninguno se arrodilla ante los otros,
ni ante los muertos de su clase 
que vivieron miles de siglos antes que él.
En toda la tierra no hay uno solo 
que sea desdichado o venerable.

Me muestran el parentesco que tiene conmigo,

parentesco que acepto.
Me traen pruebas de mi mismo,
pruebas que poseen y me revelan.
¿En dónde las hallaron?
¿Pasé por su camino hace ya tiempo
y las dejé caer sin darme cuenta?

Camino hacia delante, hoy como ayer y siempre,

siempre mas rico y mas veloz,
infinito, 
lleno de todos 
y lo mismo que todos,
sin preocuparme demasiado 
por los portadores de mis recuerdos,
eligiendo aquí solo a aquel que más amo 
y marchando con él en un abrazo fraterno.

Este es un caballo ¡Miradlo!

Soberbio,tierno,sensible a mis caricias,
de frente altiva y abierta,
de ancas satinadas,
de cola prolija que flagela el polvo,
de ojos vivaces y brillantes,
de orejas finas,
de movimientos flexibles...

Cuando lo aprisionan mis talones, 

su nariz se dilata,
y sus músculos perfectos tiemblan alegres 
cuando corremos en la pista...
pero yo solo puedo estar contigo un instante.
Te abandono, maravilloso corcel.
¿Para qué quiero tu paso ligero
si yo galopo mas de prisa?
De pie o sentado, corro más que tú.

Whitman, Walt, "Creo que podría volverme a vivir con los animales". En Hojas de hierba, capítulo Canto a mí mismo.


Huxley.


- Aldous Huxley [...] acaba de terminar una serie de ensayos llamados Enemigos de la libertad, en el que bosqueja y define algunas de las amenazas a nuestra libertad en los Estados Unidos, y señor Huxley, directo al grano, déjeme preguntarle esto: según su punto de vista, ¿quién y qué son los enemigos de la libertad aquí en los EEUU?

- Bueno, no creo que usted pueda decir quién en los Estados Unidos, no creo que hayan sido unas personas siniestras tratando de robar, deliberadamente, su libertad. Pero sí creo que hay, ante todo, unas fuerzas impersonales que nos llevan cada vez más en una dirección de menor y menor libertad. Y también creo que hay un número de dispositivos tecnológicos que, quien quiera que los desee utilizar, los puede utilizar para acelerar este proceso de alejarnos de la libertad, imponiendo control.

Entrevista a Aldous Huxley: La dictadura científica (1976).

Wilde.


Arguments are to be avoided; they are always vulgar and often convincing.

We live in an age when unnecessary things are our only necessities.

Nowadays people know the price of everything and the value of nothing.

Lennon.

If everyone demanded peace instead of another television set, then there'd be peace.

I believe in everything until it's disproved. So I believe in fairies, the myths, dragons. It all exists, even if it's in your mind. Who's to say that dreams and nightmares aren't as real as the here and now?

Reality leaves a lot to imagination.


Man is least himself when he talks in his own person. Give him a mask, and he will tell you the truth.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Todo nombre tiene un precio, un esfuerzo.

No hay vida                       sin palabras
porque toda palabra              tiene vida
si la vida vivida        no labra la palabra
no es vida vívida ni está viva la palabra.

martes, 5 de noviembre de 2013

Innombrable.

Ay, a la mierda las palabras. Sabemos tu y yo que 
l'essentiel est invisible aux yeux, et qu'on ne voit qu'avec le coeur. 
Y que los momentos, los de verdad, son inefables,
y todo río de tinta es en vano
y en vano morirá en el mar.

Qué fue de los cantautores

Éramos tan libertarios, 
casi revolucionarios, 
ingenuos como valientes, 
barbilampiños sonrientes 
—lo mejor de cada casa— 
oveja negra que pasa 
de seguir la tradición 
balando a contracorriente 
de la isla al continente 
era la nueva canción.
Éramos buena gente, 
paletos e inteligentes, 
barbudos estrafalarios, 
obreros, chicos de barrio, 
progres universitarios, 
soñando en una canción 
y viviendo la utopía 
convencidos de que un día 
vendría la Revolución.
Aprendiendo a compartir 
la vida en una sonrisa, 
el cielo en una caricia, 
el beso en un calentón. 
Fuimos sembrando canciones 
en esta tierra baldía 
y floreció la poesía 
y llenamos los estadios 
y en muchas fiestas de barrio 
sonó nuestra melodía.
Tardes y noches de gloria 
que cambiaron nuestra historia. 
Y este país de catetos, 
fascistas de pelo en pecho, 
curas y monjas serviles, 
grises y guardias civiles, 
funcionarios con bigote 
y chusqueros de galón, 
al servicio de una casta 
que controlaban tu pasta 
tu miedo y tu corazón.
Patriotas de bandera, 
españoles de primera, 
de la España verdadera 
aquella tan noble y fiera 
que a otra media asesinó 
brazo en alto y cara al sol 
leales al Movimiento 
a la altura y al talento 
del pequeño dictador 
que fue Caudillo de España 
por obra y gracia de Dios.
Toreando en plaza ajena 
todo cambió de repente 
los políticos al frente 
de comparsa y trovador. 
Se cambiaron las verdades: 
"tanto vendes tanto vales". 
Y llegó la transición: 
la democracia es la pera. 
Cantautor a tus trincheras 
con coronas de laureles 
y distintivos de honor 
pero no des más la lata 
que tu verso no arrebata 
y tu tiempo ya pasó.
¿Qué fue de los cantautores? 
preguntan con aire extraño 
cada cuatro o cinco años 
despistados periodistas 
que nos perdieron la pista 
y enterraron nuestra voz. 
Y así van para más de treinta 
con la pregunta de marras 
tocándome los bemoles. 
Me tomen nota señores 
que no lo repito más:
algunos son diputados, 
presidentes, concejales, 
médicos y profesores, 
managers y productores 
o ejerciendo asesoría 
en la Sociedad de Autores. 
Otros están y no cantan, 
otros cantan y no están. 
Los hay que se retiraron, 
algunos que ya murieron 
y otros que están por nacer.
Jóvenes que son ahora 
también universitarios, 
obreros, chicos de barrio 
que recorren la ciudad. 
Un CD debajo el brazo, 
la guitarra en bandolera, 
diez euros en la cartera, 
cantando de bar en bar. 
O esos raperos poetas 
que es su panfletos denuncian 
otra realidad social.
¿Y mujeres? ni se sabe. 
Y sobre todo si hablamos 
de las primeras gloriosas 
que tuvieron los ovarios 
y el coraje necesarios 
de subirse a un escenario 
de aquella España casposa.
¿Qué fue de los cantautores? 
aquí me tienen señores 
como en mis tiempos mejores 
dando al cante que es lo mío. 
Y aunque en invierno haga frío 
me queda la primavera, 
un abril para la espera 
y un “Grândola” en el corazón.
¿Qué fue de los cantautores? 
aquí me tienen señores 
aún vivito y coleando 
y en estos versos cantando 
nuestras verdades de ayer 
que salpican el presente 
y la mierda pestilente 
que trepa por nuestros pies.
¿Qué fue de los cantautores? 
De los muchos que empezamos, 
de los pocos que quedamos, 
de los que aún resistimos, 
de los que no claudicamos. 
Aquí seguimos, 
cada uno en su trinchera 
haciendo de la poesía 
nuestro pan de cada día.
Siete vidas tiene el gato 
aunque no cace ratones. 
Hay cantautor para rato. 
Cantautor a tus canciones. 
Zapatero a tus zapatos.
Luis Pastor

jueves, 24 de octubre de 2013

Creo que es lo más cursi que he hecho en mi vida.

manifiestamente manifiesto mi pasión por tí
aunque parezca que no te das cuenta, creo que si
y no es por que mi corazón se divida en dos o en tres
razono que pertenece a más de una mujer
en cambio tu nombre rara vez quiero pronunciar
mi aliento cuando lo intenta se queda a la mitad

estos versos no son de poeta
rara vez tuve insipiración así
elocuente parece esta careta que
sólo me pongo para ti

increiblemente raro es que hace años que yo ya
no sentía tan fuerte mi corazón palpitar
creo que tampoco mi mente así colapsar...
rodeado de gente que baila a tu alrededor
en principio me siento peor que mejor.
inefable es el contradictorio sentimiento
bellísima la espera
lento el suplicio
efímero el amor


miércoles, 23 de octubre de 2013

Savater, Voltaire y Carolina.

Llevo un tiempo leyendo El jardín de las dudas, de Fernando Savater. Me atrajo el título, y pensé que sería otra obra maestra pedagógica hecha para Amador. Sin embargo resultó ser la recreación de una correspondencia entre el filósofo Voltaire ya moribundo (aunque más vivo que nunca) y Carolina de Beauregard, Condesa de Montoro. No puedo más que admirar la elegancia, la elocuencia y la astucia con que están escritas las cartas del primero, y el humor, a veces cínico y otras risueño, que vehicula el sutil pensamiento de la segunda. No pretendo hacer una crítica literaria aunque me encuentro henchido de ganas ya antes de terminar el libro; me encanta, eso es todo, y quiero dejar constancia de las parrafadas que me gustan con el egocéntrico propósito de que algún día, cuando eche de menos las bellísimas palabras que derraman estos pensadores, vuelva a esta entrada del blog y las lea. Eso es, sólo por mi. Pero si de paso alguien quiere suicidar su yo lector haciéndose spoilers del libro, allá él.

Ah, por cierto: por qué se llame el Jardín de las dudas es algo a lo que le doy vueltas constantemente. Hasta ahora mi hipótesis favorita es que Savater ha querido representar una idea muy subjetiva de cómo era Voltaire para hacer un homenaje al sentido común, quien seguro que se lo agradece. No he visto palabras más ciertas en mucho tiempo, y la humanidad que transmite el libro me embelesa cada vez que lo leo. Es arte, auténtico arte, y no son más que sus cartas. En ellas se descubre, confiesa "pecadillos", critica la sociedad de su tiempo y se remonta al comienzo de la civilización para justificar su actual estado. Condena sin importarle las consecuencias (numerosos exilios) y adula cortés y humildemente, piensa como Voltaire y ama como una bestia, se enorgullece de sus decisiones y se arrepiente de sus pasiones. Es sencillamente humano. Si algo me dice el título es que incluso Voltaire, el mismísimo, era un ser humano, y esto es algo que me hace levantarme de mi jardín de las dudas. Se encuentra en una etapa de su vida en la que mira todo con perspectiva, y hace parecer todas sus aventuras de un carácter tan natural que te dan ganas de vivir intensamente. No sé cómo explicarlo, en definitiva, salvo con las palabras naturalidad, humildad, amor y sentido común.

He aquí los fragmentos.

"Vivo en un Madrid que no es capital ni nada que se le parezca sino simplón pueblo grande, lleno de moscas, de mierda, de rezos, de curas, de hembras sin cerebro ni instrucción bostezando tras sus rejas de gañanes embozados que no piensan más que en las fechorías de los bandoleros y en las estocadas de los matadores" - Carolina.

"Señora, la Tierra es un vasto escenario en el que una misma tragedia se interpreta bajo nombres diferentes. La ambición, la avaricia, el egoísmo, la vanidad, la amistad, el amor, el afán de conocer, la generosidad y el espíritu público: tales pasiones, combinadas en dosis diferentes y distribuidas socialmente de forma diversa han sido desde el comienzo del mundo y siguen siendo la fuente de cuantas empresas ha realizado la humanidad. Quien desee conocer los sentimientos, inclinaciones y derroteros de la vida entre los griegos o los romanos no tiene más que estudiar el modo de ser y de obrar de los franceses o los ingleses de hoy: no podrá equivocarse mucho si transfiere a los primeros la mayoría de observaciones que haya hecho sobre los segundos. El comportamiento humano es muy semejante en todas las épocas y en todas las latitudes. Se repiten los errores y los crímenes, así como también los esfuerzos en pos de hacer la vida más agradabley las costumbres más suaves. Los efectos de la superstición son muy variados. mientras que los de la razón son siempre idénticos. Podemos aventurar como regla general que cuando un uso o una creencia no tienen mejor argumento a su favor que las raíces tradicionales, su antigüedad real o supuesta, pertenece al orden del capricho o del fanatismo, pero nunca de la cordura. Las buenas leyes y los sentimientos de utilidad pública siempre pueden justificarse racionalmente, sea nuestro interlocutor blanco, amarillo o negro" -Voltaire.

"Me congratulo de las noticias que me hacéis llegar desde Vasconia. Hace tiempo yo creía que los vascos no eran más que rústicos pastores que danzaban por los Pirineos hablando entre sí y con sus vacas en un idioma que nadie más podía entender. Me sacaron de mi error el señor Altuna, el marqués de Narros y otros no menos ilustres representantes de un vasco diferente, más apto para servirnos de modelo hacia el futuro que empeñado en rememorar las muecas atávicas del pasado" - Voltaire.

"Sin duda este Dios del que os hablo no puede haber nacido de ninguna virgen, ni muerto en un cadalso, ni ser comido en forma de oblea, ni ciertamente ha inspirado esos libros que usted y yo conocemos, llenos de contradicciones, de demencia y de horror. [...] Pienso que el amor propio es necesario, pues termina reforzando la benevolencia social en lugar de contrariarla. Incluso os diría que el amor propio comparte muchas características con nuestro instrumento genital: nos es muy necesario, nos es muy querido, nos da abundante placer pero hay que procurar llevarlo tapado" - Voltaire.

"Digo y repito: ¡aplastad al Infame! Queréis saber a qué insigne Infame me refiero. No os lo oculto: al cristianismo. Me parece que ya son bastantes mil setecientos años de vilezas, disparates y persecuciones en nombre de la caridad fraterna. Siento una repulsión física por la mentira clerical y por su santidad homicida. [...] Sin duda la superstición es a la religión como la astrología a la astronomía: la hija muy loca de una madre cuerda" - Voltaire.

[En francés seguro que suena mejor, pero no lo he encontrado:]

¿Qué soy, dónde estoy, a dónde voy, de dónde vengo?
Somos átomos atormentados sobre este montón de barro,
a los que la muerte devora y de los que la suerte se burla,
pero átomos pensantes, átomos cuyos ojos
guiados por el pensamiento han medido los cielos,
en el seno de lo infinito lanzamos nuestro ser
sin poder ni por un momento vernos y conocernos
El mundo es un teatro de orgullo y de error,
lleno de infortunados que hablan de la felicidad" - Voltaire.

"Fontenelle solía terminar nuestras charlas de astronomía suspirando: Bueno, es ridículo ir subidos en una cosa que gira y atormentarnos tanto" -Voltaire.

"Nuestras desgracias no provienen de ninguna maldición bíblica sino de lo irremediablemente frágil de nuestra condición natural y de disparates y abusos que las sociedades consienten. La primera fuente de males no admite enmienda pero la otra ciertamente sí. El hambre, la peste y la guerra son tres de los ingredientes más famosos de nuestro bajo mundo. Quizá las dos primeras sean regalos de esa Providencia a la que tanto veneraba el obispo Bossuet. Pero la tercera, que convoca también la presencia de las otras dos, es fruto de la imaginación caldeada de doscientas o trescientas personas repartidas por el mundo bajo el título de príncipes o ministros. Mientras éste siga siendo el monstruo que despedaza a las multitudes, los filósofos moralistas que se dedican a condenar unos cuantos alfilerazos particulares pueden quemar sus libros; en tanto sea el capricho de unos pocos individuos degollar legalmente a millares de nuestros hermanos, la parte del género humano dedicada al heroísmo militar será lo más espantoso de la naturaleza entera. Para qué sirven y qué me importan la humanidad, la beneficencia, la modestia, la templanza, la dulzura, la sabiduría, la piedad, cuando media libra de plomo tirada desde una distancia de seiscientos pasos me destroza el cuerpo y muero con veinte años entre tormentos inenarrables, en medio de otros cinco o seis mil moribundos, en tanto mis ojos, que se abren por última vez, ven la ciudad en la que he nacido destruida por el acero y por las llamas, y los últimos sonidos que oyen mis oídos son los gritos de las mujeres y de los niños que expiran bajo las ruinas, todo para servir a los pretendidos intereses de un hombre al que no conocemos" - Voltaire.
Savater, El jardín de las dudas.